En estos turbulentos tiempos ha aparecido una
figura nueva, un espécimen mezcla de estulticia histórica, posmodernismo e
ingenua candidez, todo ello aderezado en la marmita de la televisión.
Yo les denomino los neo-charneguines, pero
bien pueden ser los post-andalusís o los euska-tetos, da lo mismo. Esta nueva
especie de homínido no aparece por simple evolución de la especie sino por el
contrario son a consecuencia de ella y sus propias taras genéticas.
Diría Jung que es parte del subconsciente
colectivo pero desarrollado a base de implementar (palabro muy al uso de los
neo-lo que sea) métodos o medidas que vayan
entronizando en la mente de las personas sin que estas adviertan el
proceso.
Pero claro esto no es una generación espontánea
ni como dije anteriormente por simple evolución, sino un proceso arduamente
elaborado por aquellos que precisan de estos tipos de personas para sus fines.
El proyecto de los Balcanes fue la primera
piedra aunque aquí el elemento étnico fue fundamental, añadido claro está con él siempre componente
religioso.
Había que crear países nuevos y se crearon,
dividir sociedades y se dividieron, controlar el paso de gas y petróleo hacia
Europa y se controla, crear una base en pleno centro de Europa (USA) desde
dónde tener a Medio Oriente a tiro de misil se hizo. Esto no es nada nuevo
mucho antes ya se habían cuarteado imperios, separadas tribus, divididos
territorios, y lo que hiciera falta.
Pero para ello se necesita un nuevo tipo de
receptor, alguien que acepte el cambio con total sumisión y este es el
neo-charneguín o más comúnmente el separatista. Este nace desde el mismo
centrismo del cual quiere separarse, este le ha proporcionado los medios y los
mecanismos para que en un futuro cercano consiga sus fines. ¿O no sabe cuáles
son sus fines? Lo que si conoce pues es
adoctrinado por el medio más directo para ello (televisión) es su “diversidad” algo que les hace sentirse
diferentes, aunque no sepa exactamente
lo que es y lo que implica.
Hoy cuando uno ve un partido de fútbol
internacional queda sorprendido ante la
mezcla racial que hay en una selección nacional. La selección de Francia, por
ejemplo, bien podría ser la de Camerún o la de Argelia por el aspecto racial de
sus componentes, y así en casi la totalidad de selecciones Europeas, Holanda,
Inglaterra, etc. Por ahora se salvan las de países más pobres o de menor
entidad deportiva.
El neo-charneguín es un romántico, sueña con
un futuro imperial al tener un pasado aldeano, cree dado el dogmatismo de sus dirigentes
que la historia nace desde el momento que ellos se independizan, lo anterior
queda relegado al olvido cuando no a la manipulación. Se crean dioses nuevos,
se inventan héroes, se sueñan días de gloria sin sentir la manipulación a la
que son sometidos por fuerzas ajenas a ellos pero interesadas en lo suyo.
Cuba o Puerto Rico eran provincias de España
al igual que Guinea con los mismos derechos que un castellano o un gallego, hoy
día la perla de las Antillas es la isla de la prostitución y Guinea lleva años
bajo el Régimen de un tirano ignorante y bravucón.
Los neo-lo que sea, aplaudieron la Marcha
Verde, se apuntaron a ir detrás de la pancarta y delante de los que se iban a
quedar con las minas de fosfatos, “Libertad para el pueblo sahaurí” gritaba nuestra
intelectualidad y su compañía de flautines y progresía.
Les debe dar gusto el ver a esa pobre gente
viviendo en tiendas de campaña ente Marruecos y Mauritania, pero las minas
funcionan a pleno rendimiento.
Pero esto no arredra a nuestros neo charneguines,
al contrario les anima a seguir con su “causa”, esperan esa tierra prometida
que sus dirigentes compinchados con los
que desde el parlamento, esa cloaca de ignorantes pusilánimes, les han
prometido.
Se sienten seguros pues el medio único de
adoctrinamiento, la televisión, está de su parte, les anima e induce a la
revuelta mediante la pasividad o la comprensión ante unos “supuestos derechos
históricos” creen que la comunidad internacional está de su parte sin ver que
esta “comunidad” es solo un grupo de facinerosos cobrando un buen sueldo por
defender estas “quimeras”.
Hablan de la solución eslovaca como medio
para conseguir la independencia, es decir con unos cuantos muertos que pasear
por las tele-mierda europeas y americanas, denuncian los excesos de la policía
ante su siempre “pacifica resistencia” y aprovechan a los voceros a sueldo para
hacer propaganda de su bondadosa actividad.
Al resto solo nos queda ver el final de la
historia, y sufrir las consecuencias sean las que sean para satisfacción de los
que siempre han estado ahí, sembrando la semilla de la disolución para poder
dentro de su mezquindad sacar provecho de todo esto.
Filoxides el
Crítico
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