Pasada la resaca electoral y pensando en las próximas elecciones que
están a un paso uno sigue dándole vueltas a la cabeza para conseguir descifrar
el galimatías “ideológico” nacido de estos partos electorales.
Recuerdo una vieja película americana que se titula el Nacimiento de
una Nación, basada en la guerra civil de los Estados Unidos, el que la recuerde
puede pensar que no tiene nada que ver el argumento de la película con lo que
está ocurriendo en España pero el título sí que encaja en este embrollo al que
nos dirigimos cada cuatro años a causa de errores antiguos.
Aquí podríamos decir que nacen cada cuatro años no una sino cuatro o
cinco naciones distintas pero a la vez iguales. No hace muchos meses y
refiriéndose a las elecciones andaluzas un afamado periodista inglés de nombre
impronunciable dijo aquello de “país de paletos” más o menos pues lo de paletos
lo endulzaba llamándonos “pueblerinos”. No es que los hijos de la “pérfida
Albión” me caigan bien pero he de reconocer que en esto tiene un punto de
razón, sino sería incomprensible que en la Región más socializada de España
terminen ganando la suma de las derechas.
Claro que esto es algo efímero pues en cuanto se han descalabrado a
nivel nacional el partido menos favorecido en las urnas a comenzado a atacar a
sus socios en Andalucía, esto probablemente traerá consecuencias en esta
Autonomía pues las palabras del secretario general de los populares, fuera de
tono como casi siempre, no han sentado nada bien a sus otros dos socios,
especialmente a los chicos de Vox que ven que han sido utilizados como lo
fueron otros partidos nacionales en tiempos pasados y que hoy son recuerdo de
unos pocos.
Ahora votaremos para elegir a nuestros alcaldes y concejales, con los
que tenemos que vernos diariamente, convivir con ellos y que se verán en la
obligación de mejorar nuestro municipio y nuestra convivencia. Decía Bakunin: “Qué
todo municipio, pueblo o provincia tienen derecho ilimitado a su completa
independencia, con tal de que su constitución interna no amenace la
independencia del territorio vecino”.
No voy a dudar a estas alturas de la bondad de Bakunin pero me da que
pensar que el viejo anarquista no vivió mucho en el campo a pesar de que su padre
fue un rico hacendado, Minsk, Dresde o Basilea no son precisamente un villorrio
aldeano, cierto es que las rivalidades entre pueblos cercanos han pasado a la
historia como anécdotas narradas por los viejos cuándo se sientan al atardecer
en las plazas del pueblo.
Aquí gracias a las cooperativas muchos de estas rivalidades se han
superado, también que el campo se ha ido despoblando y que los pueblos que no
están abandonados son el descanso de domingueros o la segunda vivienda del hijo
que abandonó este para irse a estudiar y trabajar a la gran ciudad.
Ahora cercanas las próximas elecciones municipales nos darán la clave
exacta de la realidad española y no las generales, en estas el ciudadano vota
con más certeza a sus vecinos de confianza, sabe en quién va a depositar esta
para los siguientes cuatro años y se equivoca poco, la política pasa a un
segundo plano y la eficacia o la experiencia son atributo muy a tener en
cuenta, yo pienso que antes que las generales se deberían celebrar primero las
elecciones municipales, luego las autonómicas y por último las generales. Este
sería el barómetro para saber exactamente el sentir real de la Nación.
Filoxides
el Crítico
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