“La
insensatez del inteligente es siempre mayor que la del tonto”. Juliano El
Apostata
No es
casualidad que en esta época que me ha tocado vivir las convulsiones de la
sociedad han sido muy grandes, es parte de un proceso mecánico que dispone los
acontecimientos de manera tal que fluyen como el agua en ríos de aguas bravas.
Adaptarse a ello
es tarea sumamente difícil cuándo no imposible, uno no está preparado para
comprender en activo los acontecimientos de su época, hace falta una
perspectiva diferente algo lejana en el tiempo, ha esto llamamos Historia.
Nací en un
momento especial, Europa salía del desastre de la segunda guerra mundial y se
avecinaba en el horizonte lo que se llamó la guerra fría, los sucesos de la
guerra de Corea me pillaron muy chiquito y los posteriores acontecimientos,
Cuba, Vietnam, Laos, Hungria los he conocido por los libros casi mejor que en
aquellos tiempos por mi edad y por la falta de información, guerras de
posicionamiento como en un tablero de ajedrez, unos y otros tratando de llegar
al jaque mate pero sin destrozar al enemigo pues como me he referido en otras
ocasiones son dos caras de la misma moneda.
El Mayo
famoso me pilló trabajando, pues tuve que dejar los estudios mucho antes de lo
deseado, rodeado de resentidos de la guerra civil con mayor o menor virulencia
pero ofendidos todos, era curioso que el bando vencedor tuviera tan pocos
defensores habiendo ganado la guerra.
Con el
tiempo pude darme cuenta de esto en toda su magnitud, las personas se rinden en
cuanto se les exige ciertas virtudes (deberes) de las que no queremos oír
hablar.
Me sombró
dentro de mi modesta preparación el auge de octavillas, libelos, panfletos que
circulaban por Madrid sin temor a la censura de la Dictadura Franquista, era
más fácil encontrar libros de Marcuse o Adorno que de Maeztu o Ledesma, la
juventud amaba Francia y lo francés sin llegar a conocer en profundidad lo
acecido en la Francia de la posguerra, la OAS, las represalias a los
considerados colaboracionistas, el auge del P.C.F. y la caída del carisma del
general De Gaulle.
Yo en cambio
me entretenía leyendo a Céline:
“Viajar es
muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y
fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza. Va de la
vida a la muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es
una novela, una simple historia ficticia. Lo dice Littré, que nunca se
equivoca. Y, además, que todo el mundo puede hacer igual. Basta con cerrar los
ojos. Está del otro lado de la vida”.
Su “viaje al
final de la noche” me impresionó y poco a poco me de arrastrar por “los
malditos” , “De un castillo a otro” caló
en mi cierto recelo hacía la historia según había sido contada por los
vencedores:
“Un Dios que
cuenta los minutos y los céntimos, un Dios desesperado, sensual y gruñón como
un marrano. Un marrano con alas de oro y que se tira por todos lados, panza
arriba, en busca de caricias. Ése es, nuestro señor. ¡Abracémonos!” Así le
contesta un anarquista a Céline. Después vinieron los Brasillach, Abel Bonnard,
Doriot, Garland y un largo etc. de escritores que pretendían según sus
creencias en una nueva Europa o al menos eso reflejaban en sus escritos,
algunos de ellos acabaron bajo el fuego de los “libertadores”.
Nacido en la
fe católica, había algo que se rebelaba dentro de mí, algo que poco a poco iba
tomando fuerza hasta irse desarrollando con el paso de los años y llegar al
convencimiento total ahora de viejo. Me dejaba llevar por los aforismos de
Nietzsche o el sentido ácrata de Hesse. ¡Había otra intelectualidad fuera de la
oficial!
Poco a poco
me fui desprendiendo del viejo ropaje de la mansedumbre se me cayeron de golpe
las orejeras y vi el mundo de otro color. Los “Cantos pisanos” me acercó a
Pound otro escritor maldito, que su crimen fue atacar la usura en su sentido
más amplio.
“No hay ninguna razón para que a un
mismo hombre le guste los mismos libros a los 18 que a los 48 años”.
Cuánta razón lleva el poeta de Idaho,
poco a poco a poco y según perdía la fe una nueva venía a ocupar el lugar de
esta, era más luminosa, más humana, más real, en cierta forma me sentí griego
al notarme tan cerca de los dioses como se podían sentir ellos. La caída en el
olvido de estos dioses es una de las mayores tragedias que ha sufrido la humanidad,
Nietszche los vió y nos regalo su Zaratustra la biblia de los inconformistas,
de las almas libres, de los marinos, de los locos.
“El conocimiento os hará libre” (Juan
se lo atribuye a Jesús de Galilea)
Cierta es esta frase, pero el
conocimiento va llegando con los años, como en un largo camino formado por
distintos peajes, dónde el precio que se ha de pagar a veces es enorme para el
consuelo que produce.
“Esta será la última guerra”
vaticinaban los vencedores de la S.G.M. Tres enfermos de distintos males
auguraban para el nuevo mundo la felicidad eterna ¿Cuánto duró?. Como en una
partida de ajedrez se fueron posicionando comiendo piezas pequeñas (peones) sin
llegar al enfrentamiento directo. Aparecía China apoyada por uno de los bandos
in fluyendo en los siguientes años en todo el Extremo Oriente, Corea, Vietnam,
Laos, Camoboya fueron de una manera u otra absorbidos bajo la tutela china por
el otro lado Europa estaba tomada casi por entero en su parte occidental por
los USA y los Soviets la otra parte, este “colonialismo” ha durado hasta el
siglo XXI aunque el colonialismo económico y financiero continua en la parte
occidental. ¿Quién ganó la guerra? Mejor sería decir cuántos la perdieron, a
esto se refería Thiriart en su alocución a la Joven Europa. Europa no solo está
sometida en los económico y financiero a ese gran engendro que es el Banco
Mundial sino que también lo está en el
aspecto intelectual, una corriente de aire fresco llega desde el Este el
inconformismo ruso se manifiesta pues aún conservan algo del patriotismo que
les impulsó a luchar contra los alemanes. “La madrecita Rusia”a la que refería
Stalín está aún presente en muchos corazones del pueblo ruso.
“El verdadero problema de la guerra
(la guerra moderna) es que no le da a nadie la posibilidad de matar a la gente
indicada”.
Ni las revoluciones consiguen extirpar
el mal allí dónde se ha producido, solo causan el caos, la revuelta actualmente
va unida a las horas que la televisión le dedique, sin esta la causa muere nada
más iniciarse.
¿Qué le queda al hombre moderno? Los
Románticos del IXX proponían el suicidio como un final heroico, trágico y necesario. Pero para esto hace
falta propaganda, publicidad, ser reconocido por las masas, que tú muerte sea
retransmitida sino no tiene sentido, la privacidad ha desaparecido.
Y con ella las gestas sobre humanas,
la maquina ha vencido al hombre, lo ha superado como afirmaba Marinetti y puede
que hasta le sustituya en un breve espacio de tiempo.
¿Qué hacer mientras tanto? ¿Cuál es el
papel que nos toca interpretar en esta tragedia?
Volver hacia atrás, a esa edad primigenia
dónde hombres, bestias y dioses convivían en agradable concordia, esto es pura
utopía solo alcanzable para los espíritus alados, los “libertos” aquellos que
rompieron las cadenas una vez de los dioses viejos y lo volvieron hacer con los
nuevos. “No te des por vencido ni aún vencido” (Piu Avanti de Almafuerte).
“Dos atributos tiene el hombre, la
soledad y el orgullo” (Cioran)
Yo le añadiría uno más el “valor”. El
valor para enfrentarse a la soledad y para mantener el orgullo firme ante la
insidia y la cobardía.
El hombre se volvió hacia Dios y no
encontró nada, quedó desamparado pues durante siglos había sido adoctrinado
para la sumisión y la fe, esta última quizás la palabra que mayor daño a causado
a la humanidad, en su nombre el hombre ha masacrado, pueblos y culturas durante
siglos, pero hoy un viejo profeta nos viene a decir que Dios ha muerto, que su
sitio será ocupado por el “Qué ha de venir, el Superhombre” ¿Y qué criatura es
esta? ¡Acaso un nuevo Dios! ¡No! Los viejos dioses murieron, la causa el
olvido. Se instauro la religión del Estado, con cierto aire de orientalismo que
le daba ese sabor a lo egipciaco, con sus aceites, inciensos y oscuridad. Esta
llegó a imponerse en todo el viejo Imperio y perduró en los nuevos, los viejos
templos fueron abandonados a su suerte, muchos desaparecieron y otros se
convirtieron en urinarios de ignorantes cabreros.
Desde hace muchos siglos la religión y
la política se coaligan para controlar alma y cerebro. Aquí fue el principio
del pensamiento único recogido en todo su esplendor por el socialismo, había
que masificar, anular la capacidad de contrastar otras corrientes de la razón,
a la perdida de la capacidad de análisis y por tanto a la mutilación de la
inteligencia.
Siglos de maceramiento de una
humanidad corrompida en su “neuma” y domeñada en su “ Psyche”
como "forma específica de un cuerpo natural que en potencia tiene
vida". (De Anima, 412 a20. Aristóteles). El escepticismo ayudo a
sobrevivir a la ignorancia, el Renacimiento hizo revivir un mundo perfecto en
sus formas y colores, pero se volvió a enfrentar al enemigo del mundo hecho
inquisidor.
El hombre se formaba en los campamentos,
allí se encontraba con sus iguales, al aire libre, sin temor a hombres y fieras
y mucho menos a los dioses a los que veían como ellos hijos de Zeus.
“No hay herejía ni filosofía tan
odiosa para la Iglesia como el ser humano”. (Joyce)
Esta afirmación es totalmente cierta,
cuándo una plaga de enfermos, contrahechos, sucios haraganes dirigidos por
barrigudos frailes atacaron la Biblioteca hija del Serapeo sucesora de la Gran
Biblioteca y luego fue saqueada por los hombres del obispo Teófilo por orden del Emperador
Teodosio el Grande. Destruyendo todos los templos paganos creados por los
Ptolomeos. La muerte de Hipatia a manos de fanáticos cristianos hizo suya con
mucha antelación aquella frase del Catecismo de un revolucionario (Netchaief):
“Contra los cuerpos la violencia,
contra las almas la mentira”
¿Y nos extraña ahora el
fundamentalismo islámico? Este es una vuelta del torno de la intolerancia, de
la bárbara ignorancia de unos clérigos ignorantes y fanáticos, muy alejados de
las instrucciones del Sufismo.
“La búsqueda del Amado perdido. 'No tengo
cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado” (Rumi)
Palabras muy distintas
a las que se escuchan en las soflamas sunitas contra Occidente o contra sus
hermanos musulmanes. ¿Es la religión el opio de los pueblos?
“La miseria religiosa es a la vez la
expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión
es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón,
así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo”. (Karl
Marx)
El viejo burgués acertaba en su predicción,
el indicó el camino para la instalación de otra nueva religión, basada en la
pobreza y en la igualdad de los miserables El Comunismo.
A mí me fascina la frase de Brasillach
en “Los poemas de Fresnes” cuando afirma aquello de: “La juventud espera
siempre a un nuevo Jefe, a un nuevo Dios lo que no logrará sino a costa de
envejecer”.
Llegas a darte cuenta de ello cuándo están
próximos los setenta, la cuenta va hacia atrás, imposible recuperar nada
perdido, el pasado se va olvidando y el futuro se ve como una proyección final
por ello es el presente dónde hay que forzar todas las energías que aún le
queden al cuerpo.
“Los cosmopolitas capitalistas
utilizan el sistema parlamentario en su beneficio contra el trabajador nacional”.
(Maurice Barrés)
¿Política y Religión unidas? Así ha
sido durante siglos al propio Séneca le costó la vida, la intransigencia del
poder político unido al poder religioso supone la peor dictadura a la que se
puede someter al ser humano, la Historia refleja muchos casos, el sacrificio de
cataros, albigenses o templarios por los intereses unidos de Iglesia y Estado.
El fanatismo ha sido la constante humana desde casi los primeros tiempos,
habría que irse al Avesta zoroástrico, al Rig Veda hindú o a las Eddas para
descubrir el origen del mal imponiéndose al bien siempre.
Por ello me uní al universo de los
perdedores.
Filoxides
de Ursalia.
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