lunes, 11 de febrero de 2019

Pensamientos de un pagano



“La insensatez del inteligente es siempre mayor que la del tonto”. Juliano El Apostata

No es casualidad que en esta época que me ha tocado vivir las convulsiones de la sociedad han sido muy grandes, es parte de un proceso mecánico que dispone los acontecimientos de manera tal que fluyen como el agua en ríos de aguas bravas.

Adaptarse a ello es tarea sumamente difícil cuándo no imposible, uno no está preparado para comprender en activo los acontecimientos de su época, hace falta una perspectiva diferente algo lejana en el tiempo, ha esto llamamos Historia.

Nací en un momento especial, Europa salía del desastre de la segunda guerra mundial y se avecinaba en el horizonte lo que se llamó la guerra fría, los sucesos de la guerra de Corea me pillaron muy chiquito y los posteriores acontecimientos, Cuba, Vietnam, Laos, Hungria los he conocido por los libros casi mejor que en aquellos tiempos por mi edad y por la falta de información, guerras de posicionamiento como en un tablero de ajedrez, unos y otros tratando de llegar al jaque mate pero sin destrozar al enemigo pues como me he referido en otras ocasiones son dos caras de la misma moneda.

El Mayo famoso me pilló trabajando, pues tuve que dejar los estudios mucho antes de lo deseado, rodeado de resentidos de la guerra civil con mayor o menor virulencia pero ofendidos todos, era curioso que el bando vencedor tuviera tan pocos defensores habiendo ganado la guerra.

Con el tiempo pude darme cuenta de esto en toda su magnitud, las personas se rinden en cuanto se les exige ciertas virtudes (deberes) de las que no queremos oír hablar.

Me sombró dentro de mi modesta preparación el auge de octavillas, libelos, panfletos que circulaban por Madrid sin temor a la censura de la Dictadura Franquista, era más fácil encontrar libros de Marcuse o Adorno que de Maeztu o Ledesma, la juventud amaba Francia y lo francés sin llegar a conocer en profundidad lo acecido en la Francia de la posguerra, la OAS, las represalias a los considerados colaboracionistas, el auge del P.C.F. y la caída del carisma del general De Gaulle.

Yo en cambio me entretenía leyendo a Céline:
“Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza. Va de la vida a la muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es una novela, una simple historia ficticia. Lo dice Littré, que nunca se equivoca. Y, además, que todo el mundo puede hacer igual. Basta con cerrar los ojos. Está del otro lado de la vida”.

Su “viaje al final de la noche” me impresionó y poco a poco me de arrastrar por “los malditos” ,  “De un castillo a otro” caló en mi cierto recelo hacía la historia según había sido contada por los vencedores:
“Un Dios que cuenta los minutos y los céntimos, un Dios desesperado, sensual y gruñón como un marrano. Un marrano con alas de oro y que se tira por todos lados, panza arriba, en busca de caricias. Ése es, nuestro señor. ¡Abracémonos!” Así le contesta un anarquista a Céline. Después vinieron los Brasillach, Abel Bonnard, Doriot, Garland y un largo etc. de escritores que pretendían según sus creencias en una nueva Europa o al menos eso reflejaban en sus escritos, algunos de ellos acabaron bajo el fuego de los “libertadores”.

Nacido en la fe católica, había algo que se rebelaba dentro de mí, algo que poco a poco iba tomando fuerza hasta irse desarrollando con el paso de los años y llegar al convencimiento total ahora de viejo. Me dejaba llevar por los aforismos de Nietzsche o el sentido ácrata de Hesse. ¡Había otra intelectualidad fuera de la oficial! 

Poco a poco me fui desprendiendo del viejo ropaje de la mansedumbre se me cayeron de golpe las orejeras y vi el mundo de otro color. Los “Cantos pisanos” me acercó a Pound otro escritor maldito, que su crimen fue atacar la usura en su sentido más amplio.

“No hay ninguna razón para que a un mismo hombre le guste los mismos libros a los 18 que a los 48 años”.

Cuánta razón lleva el poeta de Idaho, poco a poco a poco y según perdía la fe una nueva venía a ocupar el lugar de esta, era más luminosa, más humana, más real, en cierta forma me sentí griego al notarme tan cerca de los dioses como se podían sentir ellos. La caída en el olvido de estos dioses es una de las mayores tragedias que ha sufrido la humanidad, Nietszche los vió y nos regalo su Zaratustra la biblia de los inconformistas, de las almas libres, de los marinos, de los locos.

“El conocimiento os hará libre” (Juan se lo atribuye a Jesús de Galilea)

Cierta es esta frase, pero el conocimiento va llegando con los años, como en un largo camino formado por distintos peajes, dónde el precio que se ha de pagar a veces es enorme para el consuelo que produce.

“Esta será la última guerra” vaticinaban los vencedores de la S.G.M. Tres enfermos de distintos males auguraban para el nuevo mundo la felicidad eterna ¿Cuánto duró?. Como en una partida de ajedrez se fueron posicionando comiendo piezas pequeñas (peones) sin llegar al enfrentamiento directo. Aparecía China apoyada por uno de los bandos in fluyendo en los siguientes años en todo el Extremo Oriente, Corea, Vietnam, Laos, Camoboya fueron de una manera u otra absorbidos bajo la tutela china por el otro lado Europa estaba tomada casi por entero en su parte occidental por los USA y los Soviets la otra parte, este “colonialismo” ha durado hasta el siglo XXI aunque el colonialismo económico y financiero continua en la parte occidental. ¿Quién ganó la guerra? Mejor sería decir cuántos la perdieron, a esto se refería Thiriart en su alocución a la Joven Europa. Europa no solo está sometida en los económico y financiero a ese gran engendro que es el Banco Mundial sino que también lo está en  el aspecto intelectual, una corriente de aire fresco llega desde el Este el inconformismo ruso se manifiesta pues aún conservan algo del patriotismo que les impulsó a luchar contra los alemanes. “La madrecita Rusia”a la que refería Stalín está aún presente en muchos corazones del pueblo ruso.

“El verdadero problema de la guerra (la guerra moderna) es que no le da a nadie la posibilidad de matar a la gente indicada”.

Ni las revoluciones consiguen extirpar el mal allí dónde se ha producido, solo causan el caos, la revuelta actualmente va unida a las horas que la televisión le dedique, sin esta la causa muere nada más iniciarse.

¿Qué le queda al hombre moderno? Los Románticos del IXX proponían el suicidio como un final heroico,  trágico y necesario. Pero para esto hace falta propaganda, publicidad, ser reconocido por las masas, que tú muerte sea retransmitida sino no tiene sentido, la privacidad ha desaparecido.

Y con ella las gestas sobre humanas, la maquina ha vencido al hombre, lo ha superado como afirmaba Marinetti y puede que hasta le sustituya en un breve espacio de tiempo.

¿Qué hacer mientras tanto? ¿Cuál es el papel que nos toca interpretar en esta tragedia?

Volver hacia atrás, a esa edad primigenia dónde hombres, bestias y dioses convivían en agradable concordia, esto es pura utopía solo alcanzable para los espíritus alados, los “libertos” aquellos que rompieron las cadenas una vez de los dioses viejos y lo volvieron hacer con los nuevos. “No te des por vencido ni aún vencido” (Piu Avanti de Almafuerte).

“Dos atributos tiene el hombre, la soledad y el orgullo” (Cioran) 

Yo le añadiría uno más el “valor”. El valor para enfrentarse a la soledad y para mantener el orgullo firme ante la insidia y la cobardía.

El hombre se volvió hacia Dios y no encontró nada, quedó desamparado pues durante siglos había sido adoctrinado para la sumisión y la fe, esta última quizás la palabra que mayor daño a causado a la humanidad, en su nombre el hombre ha masacrado, pueblos y culturas durante siglos, pero hoy un viejo profeta nos viene a decir que Dios ha muerto, que su sitio será ocupado por el “Qué ha de venir, el Superhombre” ¿Y qué criatura es esta? ¡Acaso un nuevo Dios! ¡No! Los viejos dioses murieron, la causa el olvido. Se instauro la religión del Estado, con cierto aire de orientalismo que le daba ese sabor a lo egipciaco, con sus aceites, inciensos y oscuridad. Esta llegó a imponerse en todo el viejo Imperio y perduró en los nuevos, los viejos templos fueron abandonados a su suerte, muchos desaparecieron y otros se convirtieron en urinarios de ignorantes cabreros.

Desde hace muchos siglos la religión y la política se coaligan para controlar alma y cerebro. Aquí fue el principio del pensamiento único recogido en todo su esplendor por el socialismo, había que masificar, anular la capacidad de contrastar otras corrientes de la razón, a la perdida de la capacidad de análisis y por tanto a la mutilación de la inteligencia.

Siglos de maceramiento de una humanidad corrompida en su “neuma” y domeñada en su “ Psyche como "forma específica de un cuerpo natural que en potencia tiene vida". (De Anima, 412 a20. Aristóteles). El escepticismo ayudo a sobrevivir a la ignorancia, el Renacimiento hizo revivir un mundo perfecto en sus formas y colores, pero se volvió a enfrentar al enemigo del mundo hecho inquisidor.

El hombre se formaba en los campamentos, allí se encontraba con sus iguales, al aire libre, sin temor a hombres y fieras y mucho menos a los dioses a los que veían como ellos hijos de Zeus.

“No hay herejía ni filosofía tan odiosa para la Iglesia como el ser humano”. (Joyce)

Esta afirmación es totalmente cierta, cuándo una plaga de enfermos, contrahechos, sucios haraganes dirigidos por barrigudos frailes atacaron la Biblioteca hija del Serapeo sucesora de la Gran Biblioteca y luego fue saqueada por los hombres  del obispo Teófilo por orden del Emperador Teodosio el Grande. Destruyendo todos los templos paganos creados por los Ptolomeos. La muerte de Hipatia a manos de fanáticos cristianos hizo suya con mucha antelación aquella frase del Catecismo de un revolucionario (Netchaief):

“Contra los cuerpos la violencia, contra las almas la mentira”

¿Y nos extraña ahora el fundamentalismo islámico? Este es una vuelta del torno de la intolerancia, de la bárbara ignorancia de unos clérigos ignorantes y fanáticos, muy alejados de las instrucciones del Sufismo.

 “La búsqueda del Amado perdido. 'No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado” (Rumi)

Palabras muy distintas a las que se escuchan en las soflamas sunitas contra Occidente o contra sus hermanos musulmanes. ¿Es la religión el opio de los pueblos?

“La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo”. (Karl Marx)

El viejo burgués acertaba en su predicción, el indicó el camino para la instalación de otra nueva religión, basada en la pobreza y en la igualdad de los miserables El Comunismo.

A mí me fascina la frase de Brasillach en “Los poemas de Fresnes” cuando afirma aquello de: “La juventud espera siempre a un nuevo Jefe, a un nuevo Dios lo que no logrará sino a costa de envejecer”.

Llegas a darte cuenta de ello cuándo están próximos los setenta, la cuenta va hacia atrás, imposible recuperar nada perdido, el pasado se va olvidando y el futuro se ve como una proyección final por ello es el presente dónde hay que forzar todas las energías que aún le queden al cuerpo.

“Los cosmopolitas capitalistas utilizan el sistema parlamentario en su beneficio contra el trabajador nacional”. (Maurice Barrés)

¿Política y Religión unidas? Así ha sido durante siglos al propio Séneca le costó la vida, la intransigencia del poder político unido al poder religioso supone la peor dictadura a la que se puede someter al ser humano, la Historia refleja muchos casos, el sacrificio de cataros, albigenses o templarios por los intereses unidos de Iglesia y Estado. El fanatismo ha sido la constante humana desde casi los primeros tiempos, habría que irse al Avesta zoroástrico, al Rig Veda hindú o a las Eddas para descubrir el origen del mal imponiéndose al bien siempre.
Por ello me uní al universo de los perdedores.
Filoxides de Ursalia.

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