Estando próximo el final del año 2017 me aventuro en este artículo a
hacer un breve repaso de lo acontecido en estos últimos años dónde se ha
acelerado el proceso de autoliquidación del Estado Español antes llamado
simplemente España o Reino de España.
Habría que remontarse al mes de
Diciembre del año 1973 cuando una carga explosiva hacía saltar por los aires el
coche blindado del Almirante Carrero Blanco, crimen atribuido al comando Txikia
dirigido por el etarra José María Beñarán, alías Argala y dos compañeros más de
la banda, indultados los tres después de la muerte del General Franco.
Años después el propio Argala moría de la misma manera, o sea saltando
por los aires tras un atentado atribuido a los Gal, al Batallón Vasco-Español o
a la Guardia Civil. La injerencia de los servicios secretos de un país amigo en
la muerte de Carrero es más que probable al desclasificar este país sus
secretos.
Kissinger no estaba de acuerdo con la necesidad que tenía Franco de
rearmarse con la bomba atómica y el mayor valedor del General era su leal e
incondicional Presidente del Gobierno.
Aquí se empieza a fraguar lo que vendría después, posicionamientos
políticos ante la inminente muerte de Franco que apenas aparecía en público
aquejado del mal que el 20 de Noviembre del 1975 emprendía el camino del Valle
de los Caídos.
El C4 ( ciclotrimetilentrinitamina) había acabado con el General de
una manera indirecta y del Régimen de una forma total, las distintas familias
políticas que se habían mantenido unidas bajo la tutela de Franco se disolvían
y cada una quería una parcela de poder y mando en la España que vendría,
mientras tanto los socialistas divididos en varios bloques, unos exiliados en
Mexico, otros los más jóvenes, salidos de las Universidades laborales,
paradójicamente creadas por Franco se unían a ese nuevo socialismo que
triunfaba en Europa bajo el aura de Willy Brandt, estos eran los más fuertes
sin descartar al partido comunista a su vez dividido en varias tendencias más o
menos “democratizadas”.
Mientras las Cortes Españolas se hacían el harakiri auto eliminándose
del proceso, unas elecciones daban el poder a un engendro de partido compuesto
por social-demócratas, demócratas- cristianos, ex miembros del movimiento, etc.
Un popurrí de familias que como se vería después de un primer éxito, se
disolverían y destruirían entre ellas.
Había que cambiar España de arriba abajo y para ello con el
consentimiento del Rey puesto por Franco, se tenía que regular la vida de los
españoles mediante una nueva Constitución que cerrara de una vez por todas el
paréntesis del Régimen franquista. Los “cerebros” en su mayoría juristas de
prestigio, presionados no solo por sus propias conciencias sino por el partido
al cual estaban afiliados cuartearon España, la dividieron en Comunidades
“Históricas” (más histórica era la división provincial romana) y crearon un
enorme aparato burocrático de diecisiete parlamentos, con sus respectivas
cámaras, diputados, conserjes, secretarias, etc, etc.
Mal asunto para un país que atravesaba en ese momento un grave
problema económico agravado por la constante y criminal intervención de ETA, y
anteriormente Terra Lliure. Las cosas no iban bien pero el español sometido al
bombardeo de la televisión, la radio, los mítines, la prensa, asumía sin
reflexionar que era necesario el cambio fuera como fuera.
Como dijo una vez el Mariscal Otto von Bismark: La Nación más fuerte
del mudo es sin duda España. Siempre ha
intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que dejen de
intentarlo volverán a ser la vanguardia del mundo.
El paréntesis del gobierno de Arias Navarro fue solo la cortina de un
régimen que se consideraba muerto y que se inmoló sin resistencia alguna, las
elecciones de Junio del 77 dieron la victoria a ese conglomerado escénico de
viejas glorias del aparato gubernamental que se llamó UCD y que lo encabezaba
Adolfo Suárez González, un joven político de la nueva guardia del movimiento
nacional y que bajo el paraguas de Torcuato Fernández Miranda su mentor y del
Rey su valedor consiguió encabezar el nuevo partido y alcanzar el poder en
estas primeras elecciones. No le duró mucho el entusiasmo ni la alegría por la
victoria pues el acoso de un partido socialista liderado también por otro joven
político al que respaldaba la social democracia europea y que astutamente había
liquidado el marxismo de entre sus filas.
La crisis económica, el terrorismo, el paro y la férrea oposición
socialista destrozo este gobierno al que el colofón del golpe de estado (
parodia de golpe) echó por tierra el primer gobierno de Suárez. Mientras tanto
el pago que unos y otros, socialistas y centristas se veían obligados a pagar a
los nacionalistas hacía estragos en la armonía, la solidaridad y el entendimiento
entre los españoles. Castilla pago el precio perdiendo Cantabria su salida al
mar y La Rioja cuna del idioma castellano por una división que los prohombres
de la patria consideraban necesaria.
¿Necesaria para quién?.
Después la presión del nacionalismo vasco más cercano al terrorismo
que al estado de derecho cuarteaba la unidad nacional, el contubernio entre
Iglesia, Requetés, Nacionalistas desangraban a la nación en aras de un
nacionalismo trasnochado, aldeano y egoísta, al cual el dinero y los privilegios
era el fondo de un pretendido estado histórico.
Ortega comprendió el problema y dijo: “Es falso suponer que la
unidad nacional se funda en la unidad de
sangre y en la línea subjetivo-voluntarista afirmará que la fuerza de cohesión
de una nación se basa en un proyecto sugestivo de vida común”. Roto este
vínculo mediante posicionamientos políticos egoístas y aldeanos la nación se
descompone, mientras la diferencia económica entra las regiones de España era
notoria y las provincias ricas, apoyadas desde siempre por los distintos
gobiernos, conservadores o liberales, republicanos o monárquicos se
beneficiaban de una mano de obra barata para mantener a su burguesía todo
estaba en calma pero cuando estas provincias, regiones o comunidades comenzaron
a progresar dejaron de proveer de “carne fresca” a las industrias catalanas y
vascas y estas sintieron en sus carnes que ya no podían explotar más al estado
“opresor” entonces entonaron la eterna canción de regiones explotadas cuando
habían sido beneficiadas como dije anteriormente por todos y cada uno de los
gobiernos de esta gran Nación.
La ignominia de la ley de proporcionalidad daba más valor al voto de
unas provincias que el de otras fragmentando el parlamento y liquidando lo de
una persona un voto, ciertos juristas llegaron a llamar a este proceso el
maquiavélico sistema de votación español. Partido regionalistas (secesionistas)
entraban en el Parlamento con la intención de exprimir al Estado mediante
pactos, contubernios y otras sutilezas políticas que redundaran en el beneficio
de su intención separatista y todo esto con la aquiescencia de unos gobiernos
de derechas o de izquierdas débiles en lo moral y miopes en lo político.
Cataluña aprovecho la coyuntura como ninguna, mientras en el Pais
Vasco ETA desangraba al Estado de Derecho con asesinatos indiscriminados,
chantajes a empresarios que se veían obligados a irse de la región y secuestros
con trágico final, ellos Cataluña iba adoctrinando a sus jóvenes desde las
escuelas, la televisión autonómica y otros medios con la mirada hacia otro lado
del gobierno de turno. El constante chantaje a los distintos gobiernos de la
Generadidad para conseguir ventajas fiscales y de todo tipo mediante apoyos a
unos u otros según su conveniencia socavó la idea de solidaridad que los
españoles todos consideraban esencial para la armonía del país y la justicia
social.
Los diferentes gobiernos de la Generalidad todos corruptos, tapaban
sus tropelías con sloganes como el de “España nos roba” mientras ellos eran los
que estaban robando y a manos llenas a su propio pueblo, de hecho enjuiciados y
declarados culpables están varios de sus “prohombres” políticos.
La mentira se apoderó de Cataluña, vendieron la idea de que Europa les
secundaría en su secesión, y que los empresarios estarían encantados con la
independencia de que los diferentes foros económicos o políticos apoyarían sin
fisuras su causa y todo esto caló en las juventudes, un alto porcentaje de
hijos de inmigrantes “charnegos” (inmigrante de otra región instalado en
Cataluña, adjetivo despectivo) que querían a toda costa sentirse iguales a los
otros, a los catalanes de origen, ese identitarismo supremacista que se había
instalado en la sociedad catalana desde
los dos últimos siglos era para ellos un fin y los medios eran
radicalizarse al máximo.
Beneficiados desde los tiempos de las últimas colonias, apoyados por
conservadores y liberales y enriquecidos por el gobierno de Franco que vio como
buen gallego que la manera de tenerles contentos era enriquecerles a costa de
la otras regiones. Industrias textiles rodearon a Barcelona creciendo el número
de habitantes en pueblos como Tarrasa, Igualada, Sabadell, Granollers,
Badalona, etc, miles de trabajadores de otras regiones llegaron a Cataluña y
especialmente a Barcelona desde el final de la guerra civil, el avance
industrial, el desarrollo de su industria, el beneficio a todo tipo de
certámenes internacionales que el gobierno del general Franco apoyó y financió
hizo que el catalán considerase a Barcelona el Nueva York español mientras que
Madrid seguía siendo un pueblo manchego con sus museos, sus universidades, el
aparato del gobierno y poco más.
Aún hoy en día tenemos que soportar que la mayoría de las federaciones
deportivas estén en Cataluña, que el presidente de la patronal sea catalán
(Joan Rosell), el director de RTV Española es un catalán (Emilio Jareño),, la
mayoría de los presentadores de las distintas cadenas de televisión son
catalanes, y sus directores de programas también. La influencia de los catalanes
en la vida pública española es muy significativa desde hace muchos años sobre
todo en los medios de comunicación y en el área económica, es anecdótico que
hasta hace pocos años la figura del representante de comercio era un catalán
encorbatado viajando por toda España. Actualmente Carme Portacelli una
valenciana que ha hecho su carrera en Barcelona es la Directora del Teatro
Español, los gerentes o directores catalanes
se han afincado en Madrid: Albert Boadella, Mario Gas, Álex Rigola, Pere Pinyol,
Joan Matabosch, Jordi Tort…… hacen su agosto en Madrid.
Madrid como el resto de España ha estado abierta a Cataluña en general
y Barcelona en particular desde siempre, nunca hasta ahora ha habido desde esta
parte del Estado ninguna reticencia hacia lo catalán, pero los últimos
acontecimientos que están ocurriendo en Cataluña están provocando un rechazo
por parte del resto del Estado que será muy difícil de reparar en los próximos
años.
La burguesía catalana siempre ha querido destacar sobre el resto de España,
alguien dijo hace años que el problema catalán se resolvía daño la capitalidad
del Estado a Barcelona y asunto zanjado y probablemente llevase razón, ahora
restañar años de tergiversación histórica será muy difícil de solucionar, niños
y jóvenes adoctrinados en el “España nos roba” y en una sarta de mentiras
históricas inculcadas durante años por profesores y medios han creado un caldo
de cultivo propicio para que el nacionalismo excluyente sea casi imposible de erradicar.
¿Y ahora qué?
La aplicación del artículo 155 de la Constitución es un paréntesis
entre un acto de secesión y unas nuevas elecciones. Elecciones estas que no
solucionaran el problema ni en el caso de que ganasen los partidos
constitucionalistas (probablemente) sus diferencias, profundas en lo ideológico
y en la concepción del Estado harían que se gobernase en minoría obligando a
pactos contra natura y en el supuesto de una nueva victoria de los partidos
secesionistas y los anti sistema estaríamos en las mismas, es decir con un
gobierno secesionista que aunque en principio moderase su actitud de cara al
empresario “huido” y Europa volvería a la carga en pocos meses y esta vez las
consecuencias podrían ser irreparables.
Un Estado fuerte se basa en unas instituciones consolidadas, en un
gobierno que las acate y las haga cumplir y en una Justicia eficaz e
independiente que garantice la igualdad de todos los españoles, y someta al imperio de la ley a todos los
gobernantes sin diferencia alguna.
Filoxides
el Crítico
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