No somos pocos los que asistimos alarmados al deterioro y
descomposición que atraviesa la idea de España como Nación. No es que soñemos
con la idea imperial de un renacimiento imposible desde el punto de vista físico
y político sino en la simple acepción del Estado como unidad común de intereses
y valores.
España nos duele, y nos duele porque no nos gusta la trayectoria que
desde hace muchos años le han marcado nuestros políticos, ellos han llevado a
la deriva una Nación de profundos y eternos valores basados en la concepción
cristiana y occidental de la vida y del derecho, de la justicia y del orden, orillando
estos valores a expensas de unos logros materiales que no llegaban a todos y de
los que los mayores beneficiados eran ellos.
La corrupción se instaló en España de una forma casi normal por
aquellos que debían de combatirla y extirparla. Los partidos de derechas e izquierdas
se reparten prebendas, comisiones, influencias y dinero cuando alcanzan el
poder sin que los que navegan en las aguas de la oposición den muestras de una
mayor moralidad en cuanto a los primeros.
La Justicia es lenta y en parte condicionada por los partidos que
influyen en ella mediante el reparto de cuotas en el Consejo del Poder Judicial
al ser este nombrado por el Congreso y el Senado. Pero aún así la Justicia
funciona más por la profesionalidad de los jueces y magistrados que por el
sistema que solo pensó en controlar este desde su nacimiento.
España se nos muere, dijo antaño el poeta y no se nos muere por las
constantes sequías y el rigor de su clima sino por la dejadez suicida de unos
políticos sin vergüenza que la han llevado hasta el extremo de que sus propios
hijos los más jóvenes no la quieran por desconocimiento de su grandeza.
Ahora fuerzas oscuras, defensoras de la aniquilación acelerada de
España como Nación actúan con el beneplácito de muchos y la sumisión de otros,
actúan a plena luz del día para conseguir mediante referéndums ilegales hoy y
terrorismo ayer que el proceso de descomposición de un cuerpo ya herido de
muerte acelere su auto destrucción.
¿Cómo se puede defender la Nación ante el saqueo de los “hunos y de
los hotros” que diría el gran Unamuno? La Nación en si no son los políticos y
menos los partidos que esos representan, somos los trabajadores, estudiantes,
funcionarios, profesores, jubilados y todos los que mediante su esfuerzo de
ahora, de antes y los que se preparan para ello componen lo que se viene a
llamar la sociedad civil, obligada a manifestarse ante tanta tropelía llevada a
cabo por unos cuantos que bajo el amparo de las leyes que ellos mismos se han
dado estrujan y empobrecen mediante impuestos, paro, salarios de miseria a toda
una sociedad que hasta el momento lo soporta todo estoicamente.
Mientras tanto, esas fuerzas oscuras actúan minando poco a poco pero
sin pausas según lo explicado anteriormente pero acelerando el proceso gracias
a la debilidad que los dos grandes partidos y especialmente el partido
socialista han demostrado hasta el momento.
El PSC (partido socialista catalán) lleva años coqueteando con el
independentismo de una forma torticera, bailando entre el federalismo y el
separatismo, jugando a querer ser bisagra entre las dos tendencias dentro de la
sociedad catalana pero inclinándose hacia lo segundo dónde su enrevesado
discurso encuentra mayor aceptación y todos sabemos lo que para los partidos
supone el valor del voto, es la esencia de su existencia y se venden al diablo
con tal de conseguirlo.
El PP (partido popular) vive inmerso en causas judiciales que han
socavado los cimientos del partido a
causa de los innumerables casos de corrupción que le salpican como salpicaron
al PSOE en sus años de gobierno, lo cual indica que el sistema no funciona o
funciona mal cuando los que tiene que gobernar caen sin remedio en manos de la
corrupción, aún colean los casos de los ERES en Andalucia y tantos otros casos
como los de la financiación irregular del partido de la derecha, todos tiene las
manos sucias y tampoco se libran otros partidos de menor calado pero con fuerte
representación en el Congreso como Podemos con muchos frentes judiciales
abiertos.
Y mientras España se no muere. Al saqueo de los partidos en el gobierno
se suman los separatistas que pretenden
bajo la declaración de independencia tapar desmanes de todo tipo especialmente económicos
de su dirigentes, necesitaría un libro entero para enumerar los caso abiertos
por la Justicia contra dirigentes del gobierno catalán.
Es penoso escuchar el discurso de los separatistas, sus mentiras, su
interpretación sesgada de la historia o de sus hechos más destacados, su odio a
España, odio que han inculcado a los más jóvenes durante las últimas décadas
ante la pasividad de los distintos gobiernos de la Nación. Si hasta hace pocos
años era ETA la que con sus asesinatos, secuestros, chantajes y voladuras
golpeaban a la sociedad española día tras día, en Cataluña los nacionalistas operaban
con toda impunidad colaborando con el gobierno de turno del que conseguían
beneficios solo por mantener a este en el poder mientras que el partido de la
oposición fuera de derechas o de izquierdas solo quería hundir al contrario
desde la oposición sin ningún ánimo de colaborar con este y dejar fuera a los
nacionalistas sin llegar a pensar que la injerencia en el gobierno de estos “secuaces”
solo atendía a intereses propios y que la Nación en su totalidad les importaba
un bledo.
Ahora después de tantos años y con la espada de Damocles sobre
nuestras cabezas, esperamos esperanzados una solución para Cataluña y para
España que surja de las próximas elecciones en esta región española y mi temor
y el de muchos como yo es que las cosas no se arreglarán pues es imposible
tratar de enmendar tantos yerros con unas votaciones en una sociedad
fragmentada, fanatizada y engañada desde más de cien años.
Quiera Dios que me equivoque o el futro será muy negro para las dos
partes.
Filoxides el Crítico
No hay comentarios:
Publicar un comentario