“Se supone que entonces surge oscuramente,
clandestinamente sería la palabra más justa”
Comentaba José Luis Borges al citar el nacimiento del tango
allá por el año 1880. Aunque este no llegó a conocerse mundialmente entre los
años 1910 y 1914 cuando las primeras orquestas de tangos llegaron a Paris,
tango orquestado y apenas cantado coincidiendo con los 100 años de Argentina
como estado independiente.
¡El tango se bailaba en Paris! Pero también en Viena,
Londres, Berlin y hasta San Petersburgo.
El tango de aquellos tiempos seduce al escritor, le enamora, le hace
sentir la universalidad de la Argentina en la vieja Europa, siempre adusta para
aquello que venía del otro lado del Atlántico, considerado más folclórico que
cultural para los refinados salones musicales europeos.
¡El tango arrabalero! Aún no tiene el acento parisino de
Gardel, su aire primigenio es el que cautiva al escritor “Tenemos al compadrito, al rufián, tenemos al
niño bien, patotero, y tenemos a la mujer de mala vida, también”, sus
letras reflejan la vida porteña, en los arrabales de Buenos Aires, en sus
barrios más significativos: La Boca, San Telmo, Palermo, Recoleta….en todos los
arrabales tiene cabida el tango, allá entre los más violentos hasta los
compadres ahogados por la ruina y el sufrimiento, esa es la esencia del tango,
la “violencia orillera”.
Según Borges: Dicen todos, que el tango surge
en los mismos lugares en que surgiría, pocos años después, el jazz, en los
EEUU. Es decir, el tango sale de las “casas malas [prostíbulos]”, después
el tango deriva a su vertiente llorona y melodramática.
Añade Borges: “El tango es al principio un
baile valeroso y feliz. Y luego va languideciendo y entristeciéndose”
“Carlos Gardel es el ejemplo de esa etapa
triste, en sus letras hay un tufo melodramático, de amor sin esperanza, en una
breve escena dramática dónde el hombre es abandonado por la mujer amada”
El tango hace revolverse al Borges irreverente,
individualista y algo nihilista. (El tango, cuatro conferencias)
Otros no menos importantes han escrito sobre el
tango, no solo la música sino la vida de esos “guapos” que marcaban la
diferencia en los barrios porteños y en los salones de la calle Corrientes, del
Teatro Colón.
Hoy tenemos un resurgir del tango en todo el
mundo gracias a los campeonatos de baile de salón dónde vemos desde las parejas
más famosas de la actualidad en Argentina; Juana Sepulveda y Chicho Frumboli,
Carlitos Espinoza y Noelia Hurtado o Pablo Inza y Mariana Dragone hasta nuevas
parejas japonesas o europeas, el matrimonio japonés Kyoko y Hiroshi Yamao ganaron
el campeonato del mundo de tango de salón en el 2009, desde entonces la
sensualidad del baile, el ritmo, la belleza de las bailarinas han extendido el
tango por todo el mundo.
“El tango nos da a todos un pasado
imaginario, todos sentimos que, de un modo mágico, hemos muerto peleando en una
esquina del suburbio”.
Ese es su encanto lo toque quien lo toque lo
baile quien lo baile o lo cante quien sea, el tango es un sentimiento de
aquellos que conformaron la Argentina hace más de cien años.
Pero hablar del tango es hablar de Argentina,
de una Argentina desaparecida y así poder contar anécdotas que los libros de
Historia no quieren o no pueden contar. De esa vida de guapos que matan o
mueren solo por mantener su imagen de valientes, obligados a aceptar cualquier
duelo y de un país que crecía y asombraba al mundo. Y ahora la melancolía se ha
adueñado del porteño al igual que del que mira a la Casa Rosada esperando
soluciones.
Un ayer, un hoy y seguramente un mañana en el
que el tango seguirá marcando la vida y los recuerdos de tantas y tantas
personas, una música que es sentimiento en cada nota, que se siente en todas
las partes del cuerpo como una red electrizante que enciende en uno pasiones,
pesares y nostalgias de un pasado que para los argentinos puede que tarde en
volver pero que para otros ya es imposible.
Filoxides
de Ursalia




No hay comentarios:
Publicar un comentario