viernes, 7 de febrero de 2020

Mi Amado Tango






 “Se supone que entonces surge oscuramente, clandestinamente sería la palabra más justa”

Comentaba José Luis Borges al citar el nacimiento del tango allá por el año 1880. Aunque este no llegó a conocerse mundialmente entre los años 1910 y 1914 cuando las primeras orquestas de tangos llegaron a Paris, tango orquestado y apenas cantado coincidiendo con los 100 años de Argentina como estado independiente.

¡El tango se bailaba en Paris! Pero también en Viena, Londres, Berlin y hasta San Petersburgo.  El tango de aquellos tiempos seduce al escritor, le enamora, le hace sentir la universalidad de la Argentina en la vieja Europa, siempre adusta para aquello que venía del otro lado del Atlántico, considerado más folclórico que cultural para los refinados salones musicales europeos.

¡El tango arrabalero! Aún no tiene el acento parisino de Gardel, su aire primigenio es el que cautiva al escritor “Tenemos al compadrito, al rufián, tenemos al niño bien, patotero, y tenemos a la mujer de mala vida, también”, sus letras reflejan la vida porteña, en los arrabales de Buenos Aires, en sus barrios más significativos: La Boca, San Telmo, Palermo, Recoleta….en todos los arrabales tiene cabida el tango, allá entre los más violentos hasta los compadres ahogados por la ruina y el sufrimiento, esa es la esencia del tango, la “violencia orillera”.

Según Borges: Dicen todos, que el tango surge en los mismos lugares en que surgiría, pocos años después, el jazz, en los EEUU. Es decir, el tango sale de las “casas malas [prostíbulos]”, después el tango deriva a su vertiente llorona y melodramática.

Añade Borges: “El tango es al principio un baile valeroso y feliz. Y luego va languideciendo y entristeciéndose”

“Carlos Gardel es el ejemplo de esa etapa triste, en sus letras hay un tufo melodramático, de amor sin esperanza, en una breve escena dramática dónde el hombre es abandonado por la mujer amada”

El tango hace revolverse al Borges irreverente, individualista y algo nihilista. (El tango, cuatro conferencias)

Otros no menos importantes han escrito sobre el tango, no solo la música sino la vida de esos “guapos” que marcaban la diferencia en los barrios porteños y en los salones de la calle Corrientes, del Teatro Colón.

Hoy tenemos un resurgir del tango en todo el mundo gracias a los campeonatos de baile de salón dónde vemos desde las parejas más famosas de la actualidad en Argentina; Juana Sepulveda y Chicho Frumboli, Carlitos Espinoza y Noelia Hurtado o Pablo Inza y Mariana Dragone hasta nuevas parejas japonesas o europeas, el matrimonio japonés Kyoko y Hiroshi Yamao ganaron el campeonato del mundo de tango de salón en el 2009, desde entonces la sensualidad del baile, el ritmo, la belleza de las bailarinas han extendido el tango por todo el mundo.

 “El tango nos da a todos un pasado imaginario, todos sentimos que, de un modo mágico, hemos muerto peleando en una esquina del suburbio”.

Ese es su encanto lo toque quien lo toque lo baile quien lo baile o lo cante quien sea, el tango es un sentimiento de aquellos que conformaron la Argentina hace más de cien años.

Pero hablar del tango es hablar de Argentina, de una Argentina desaparecida y así poder contar anécdotas que los libros de Historia no quieren o no pueden contar. De esa vida de guapos que matan o mueren solo por mantener su imagen de valientes, obligados a aceptar cualquier duelo y de un país que crecía y asombraba al mundo. Y ahora la melancolía se ha adueñado del porteño al igual que del que mira a la Casa Rosada esperando soluciones.

Un ayer, un hoy y seguramente un mañana en el que el tango seguirá marcando la vida y los recuerdos de tantas y tantas personas, una música que es sentimiento en cada nota, que se siente en todas las partes del cuerpo como una red electrizante que enciende en uno pasiones, pesares y nostalgias de un pasado que para los argentinos puede que tarde en volver pero que para otros ya es imposible.
Filoxides de Ursalia

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