lunes, 28 de enero de 2019

Gracias Doctora y hasta siempre


Nunca tuve oportunidad de agradecer lo suficente a la Doctora Morell  la atención y cuidados que tuvo con mi padre hasta el día de su fallecimiento.

La delicada manera en la que nos expuso el carácter terminal en que se encontraba la enfermedad y la evolución de esta que avanzaba de una manera fatal.

Siempre he tenido un respeto enorme por los profesionales de la medicina y en concreto de las Doctoras que nos han tratado tanto a mis padres cómo a mí.

Desde que le diagnosticaron el cáncer que acabo son su vida, la doctora Morell estuvo al tanto de la evolución y desarrollo del mal, interviniendo en lo que fuera necesario para que los cuidados y el tratamiento fueran los necesarios y más convenientes en cada momento.

Hoy cercano el aniversario del fatal acontecimiento, veintisiete años, me entero que la Doctora ha fallecido en su pueblo de Navarra dónde residía y dónde había nacido; ahora jubilada se preocupaba de obras de caridad y ayuda a la gente mayor que la necesitaba.

Siempre la tendré presente, su esbelta figura, su delgadez, su tez morena y esos inmensos ojos verdes que invitaban a pensar el haber sido una mujer muy bella de joven y más que interesante de mayor.

Recuerdo cuándo se dirigió a mí para que le transmitiera a mi madre la gravedad que padecía mi padre, fue precisa pero muy dulce con una normalidad que aplaco de una manera extraordinaria el impacto de la noticia.

Nunca se lo pude agradecer como se merecía, aunque la visité varias veces solo para saludarle hasta que me comentó que se jubilaba y volvía a Tudela.

De una manera casual me he enterado de su fallecimiento hace unos días allá en su tierra natal. Por ello además de mi pésame a su familia le devuelvo la frase que me dijo al fallecer mi Padre:

“Nunca morimos sólo nos alejamos por un tiempo”
Francisco Filoxo

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