domingo, 8 de julio de 2018

El Águila y la rata


Renovarse cual Águila o perecer como una rata.

Si hay un ser majestuoso ese es el águila. Se puede mantener horas y horas en pleno vuelo a una altura de mil ochocientos metros sobre el nivel del mar, vuela sola o con su pareja, magnífica, libre, sabiéndose superior al resto del mundo animal incluyendo el hombre. No necesita a nadie y mantiene su nido durante toda su vida, allí procrea, mantiene y enseña a sus polluelos.

A los cuarenta años aproximadamente y cuando su pico se encorva hacia el pecho, sus uñas se desgastan y endurecen y sus plumas se vuelven pesadas, restriega el pico contra las piedras hasta romperlo y espera que salga uno nuevo, más fuerte que el anterior y con él se quita las viejas uñas hasta aparecer unas nuevas después con ellas se arranca las pesadas plumas y con las nuevas emerge una nueva águila para vivir unos treinta años más.

El hombre actual es incapaz de esto, de renovarse. Encasillado entre sus obligaciones, sus costumbres, sus arraigos materiales, su propia debilidad y cobardía es incapaz de superarse a si mismo.

El hombre actual es como una rata, vive escondido entre sus vicios y costumbres, trabaja en algo que no le gusta, son muy pocos los que disfrutan de su trabajo, caza en grupo por su propia debilidad, se arrastra entre alcantarillas de costumbres y deformaciones, no es feliz aunque se lo crea, almacena bienes materiales creyendo inútilmente que le harán más feliz, pero su propio egoísmo le llevan a seguir luchando por alcanzar mayores riquezas por lo que se pierde en una larga y obsesiva carrera hacia la nada.

Mientras el águila emerge renovada, más fuerte, con sus nuevas alas alcanza más altura, su vuelo es más rápido, la fuerza de sus garras es más firme y poderosa. Se ha renovado, superado a si misma, transformada en la misma vida, su cuerpo es su única posesión, sus alas, su pico y las garras de su fuertes patas son toda su riqueza.


Nunca perderá su tiempo en cosas banales, la vida es demasiado importante para ello.
Desde el alto, más allá de dónde alcanza la vista el águila mantiene su vuelo majestuoso mientras mira el mundo con el aire de superioridad que da la altura. En cambio abajo el hombre se arrastra entre miserias y contradicciones hasta su aniquilación.
Filoxides de Ursalia

No hay comentarios:

Publicar un comentario