Una larga caravana de poetas y artistas se alejan en el horizonte,
Con ellos va la Belleza como una diosa embozada,
Teme ser reconocida, siente que ha sido ultrajada
Y quiere escapar, alejarse del horror, pues se siente avergonzada
Ha sido sustituida por conceptos decadentes, e inmorales de la gente.
Gente que no sabe nada, solo proclama sin rubor qué el Arte como tal se acaba
Que no tiene ya sentido ni jardines ni fachadas, que ha de ser todo romo
asimétrico, deslucido, recubierto de hormigón y cristal sin forma alguna.
Todo recto, cuadrado como si fuera esbozado por un niño con desgana
A esto le llaman progreso esas almas descarnadas, el Arte se murió solo.
Como Fidias en su tiempo, Jacopo Vignola, Giogio Vasari yacen también olvidados
Al igual que Miguel Angel o ese monstruo de las formas que asombro a Reyes y Papas
O la pluma de Cervantes, de Lope y Montaigne, del mismo Jorge Manrique
Todos numerados, clasificados y pasados al boletín de la Historia.
Pintores, la lista es interminable como de cualquier otro arte, pero fuera de Mercado
¡Horror, estoy fuera de mercado, el valor de mi obra depende de las fluctuaciones
del Mercado! Críticos no creativos, marchantes, comisionistas y especuladores,
clasifícan, encasillan y acomodan mi obra a los gustos del Mercado o de aquellos
que de este engordan cuentas de bancos.
Lo vano y fútil sustituyen a lo necesario, el Alma por ello muere, se descarna
Se siente ya despreciada, una ola de progreso lleva el Mundo hacia la Nada
Sabe que los peldaños del tiempo la dejaron olvidada, quizás nunca tuvo sitio
Y pensó que era amada, sin ver, oh cual torpeza que ya no era necesaria.
Artistas van caminando desde la primas horas del Alba, van del Alfa hacía el Omega
sin pararse para nada, su ciclo ha sido acabado por aquellos que se emplazan
para sustituir el Arte por nuevos gustos de masas. Allí va la Inspiración
detrás le siguen Las Musas, llevan mustias las guirnaldas que tanto evocaran antes.
Un silencio atronador llevan en su caminata. Libros, cuadros y bocetos, notas musicales
Que esparcen sonidos claros, para quien sepa leerlos e interpretarlos sin fallas.
Lejos se ve ya la marcha, el polvo difumina la caravana, con ellos van siglos de Luz, de Belleza y Esperanza, aquí dejan sombras viejas que pronto serán olvidadas.
Filoxides de Ursalia
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