“El coronavirus
COVID-19 se ha extendido a más de 120 paises y la infección ya ha superado los
190.000 casos en todo el mundo. En España, hay más de 11.000 casos de
coronavirus y más de 500 muertos. Así es el mapa de del coronavirus en España y
en el Mundo” (noticias actualizadas por la prensa).
No
quiero hacer aquí una cronología del avance del coronavirus por el mundo pues
es de todos conocido hasta la saciedad. Pero he de destacar ciertos puntos para
explicar el porqué de mi denuncia ante lo que lleva sucediendo en España desde
hace muchos muchísimos años.
En diciembre
del 2019 empiezan a registrarse en la ciudad de Wuhan casos de una neumonía de
causa desconocida. Un mes después, la Organización mundial de la Salud (OMS)
confirma que se trata de un nuevo tipo de coronavirus llamado COVID-19
Ya
en estas fechas la alarma en los organismos internacionales se hace notar,
diferentes médicos, biólogos y científicos de reputado nombre comienzan a
hablar de futura pandemia. Rusia cierra sus fronteras con China y el Gobierno
limita el acceso a su país de diferentes nacionalidades.
Tailandia
y Corea del Sur son los siguientes países que detectan el virus en su
población, está ya está muy extendida en China hasta el punto de que su
Gobierno tiene que confinar a una inmensa población en una de sus provincias, Hubei con más de once millones de habitantes
queda cerrada al resto del país mientras los casos de infectados se dispara y
la de muertes también.
De
aquí salta sorprendentemente a Italia, dónde toda la Lombardia al igual que
Hubei queda confinada, se suspenden partidos de fútbol, desfiles, carnavales y
todo una región queda paralizada.
¿Se
hizo esto a su debido tiempo? No, se espero demasiado a tomar medidas rotundas,
retrasando su ejecución por intereses económicos, deportivos y hasta de imagen,
Italia es así. Pero al final tuvieron que tomar medidas drásticas ante el
avance de la epidemia.
Oímos
repetidamente que se siguen los protocolos, todo los organismos tanto
nacionales como internacionales siguen los protocolos ¿Rusia también? Creo que no, el Kremlin sabe
que su “credibilidad” ante el pueblo consiste en tomar decisiones rápidas y eficaces.
¿Y
España? Somos el cuarto país infectado en número de personas, con más de quinientos
muertos en toda la Nación y de ellos un gran porcentaje en la Comunidad de Madrid.
¿Reacciono
rápido el Gobierno? –No, no con la agilidad necesaria para frenar la epidemia
que se veía venir tras la experiencia italiana.
El
Gobierno está muy condicionado a sus alianzas internas, a sus compromisos y coaliciones para tomar
medidas de carácter nacional, le vino grande el asunto y ha reaccionado tarde y
con muchos vaivenes en cuanto a su actuación.
Aquí
se ha puesto una cabeza visible, el Doctor Fernando Simón, hombre de gran
sapiencia y de una hoja intachable de servicios al país, pero que al final su
papel queda del lector de estadísticas, dice un día y otro a una hora y otra
los números de infectados, el nivel de estos, hasta hace poco la edad de los
fallecidos y el total de estos. Aquí se acaba su labor aunque cada día que pasa
las contradicciones provocadas por la poca capacidad del Ministerio para dar
respuesta al problema le hacen tener que solventar los problemas como sea
aunque a costa de su credibilidad.
Los
test no eran necesarios, al día de hoy si. China nos lleva recomendando que desde
el primer día debiéramos hacer el test de infección a toda aquella persona que
tuviera síntomas de tener la enfermedad. Es decir lo que ayer era una medida
innecesaria se convierte hoy en imprescindible. ¿Es responsable el Doctor Simón
de esto? –No claro que no. Él es simplemente la voz del Ministerio o mejor
dicho la cara que aparece en la televisión para decirnos los avances del virus
que no los de la medicina.
Aquí
se notan los recortes que desde hace muchos años y diferentes gobiernos vienen
aplicando a la Sanidad Pública, recortes que también se han aplicado a otros
ministerios mientras que el gasto “político” se dispara (con el psoe y también
el pp) Nunca he entendido que pinta un “filosofo” de Ministro de Sanidad, no
veo yo a Sócrates al frente de la Sanidad para ello estaba Hipócrates que
separó la ciencia de la superstición.
Aquí
no es así, aquí hay que ser jurista como mucho o simplemente activista político
para alcanzar un ministerio, mientras que los profesionales quedan como mucho
en segundo lugar.
Ahora
echamos mano de la UME, todas las cadenas de televisión al unísono alaban la
eficacia de esta Unidad del Ejército, de un Ejército empequeñecido, asfixiado y
obsoleto al que los diferentes gobiernos han dejado a un lado durante muchos
años. Pero que su grado de capacidad y liderazgo gracia a su sentido intrínseco
de la disciplina mantienen al día a pesar de las limitaciones.
China
echó mano de su Ejército en cuanto fue necesario, es decir en cuanto vieron que
aquello era grave, aquí sabiendo la carestía de materiales apropiados se ha
contado con la Farmacia Militar tarde, se ha esperado a que un gobierno con
corrientes diferentes de opinión se pusieran de acuerdo o que al menos no
entorpecieran la presencia del Ejercito en las calles ¿Qué temen, un
levantamiento militar?
Y
los vascos y catalanes ¿Qué temen a que el Ejercito esté en sus tierras? A esta
ralea de políticos profesionales hay que recordarles que el Ejército es de
todos, sean la comunidad que sean, el Ejercito es la representación del Estado
al que ellos pertenecen. Pero nuestro gobierno debido a sus compromisos
políticos y su debilidad parlamentaria condiciona.
Los
engreídos vascos exigían que los médicos y el resto del personal sanitario
hablasen vascuence, hoy ante la gravedad del problema esto ya no es
imprescindible ¡Hipócritas! Y si las cosas fueran a peor dejarían entrar al
Ejercito, la Marina y la Aviación si fuera menester, ellos los valientes
gudaris quedarían retratados.
Y
la televisión, que se puede esperar de unas cadenas sometidas desde hace años a
la dictadura de pensamiento de la izquierda. Repiten las consignas del Gobierno
como loros amaestrados, alabando la eficacia de nuestros sanitarios de una
manera que hace sospechar de una consigna gubernamental. Nuestros sanitarios
llevan años quejándose de la falta de medios, de la escasez de material
imprescindible, se han dado casos de infecciones en quirófanos por no contar
con los asepticos necesarios, y mientras los gobiernos, los parlamentarios y
toda la ralea de vividores de la política estaban a recobrar prebendas, cargos
y posición, políticos que mienten con el descaro de cualquier sátrapa del
tercer mundo, dinero que se pierde en cosas innecesarias o en el bolsillo de
organizaciones que viven del erario público pero se recorta la Sanidad, se
amenazan las pensiones, se recorta el armamento del Ejercito, se mantiene a las
Fuerzas de Seguridad del Estado con unos sueldos bajos mientras que en ciertas
comunidades estas superan en ingresos a las nacionales.
Y
esto se repite y se repetirá esté quien esté, venga quien venga y mande el que
mande, y a ninguno se le cae la cara de vergüenza o en un momento de dignidad
dimite.
Esta
pandemia no va a acabar aquí, en dos semanas de “enclaustramiento” esto va para
largo, desde la OMS advierten que de no encontrar una vacuna en los próximos
días la epidemia alcanzará cifras terroríficas, advierten de que el contagio
puede alcanzar al 80% de la población lo que puede significar una enorme mortandad.
Y
Sánchez y su “equipo” a que espera para tomar las medidas que se le exigen y
que deberían primar sobre las económicas a las que él y su grupo de fans le
aconsejan. Poco a poco veremos que Doctores independientes tomarán medidas
hasta hacerse los verdaderos directores de la coordinación de hospitales y
centros de salud, veremos como el Ejercito desde su más alta representación (El
Rey) tendrán que tomar más protagonismo, y la sociedad civil obligará a la
caterva de irresponsables que permitieron el 8 M, los partidos de la Champion,
y otros carnavales políticos o públicos que se aparten y dejen a los que SABEN
hacerse cargo de la situación.
Y
cuando esto acabe si estamos para contarlo habrá que exigir responsabilidades a
todos los que conforman esa pirámide de ineptos que por la irresponsabilidad de
nosotros mismos están al mando del Gobierno.
Filoxides
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