Sorprendentemente el juicio de los ERES ha
llegado a su fin, con no pocas preguntas sin resolver y bastante dudas sobre
las sentencias finales.
No es mi intención desglosar aquí cada una de
las sentencias ni las penas aplicadas a
los acusados, no tengo nada en contra de estas personas pero me repugna su
forma de actuar. Andalucía no es ni ha sido un ejemplo de salubridad pública,
mal gestionada y peor dirigida, se
convirtió desde el minuto uno de nuestra “democracia” en el jardín particular
de las huestes socialistas, mejor dicho, en el cortijo de los dirigentes
socialistas. Región como dije antes no muy afortunada en cuanto a sus
dirigentes, se vió inducida a votar a las izquierdas con toda la razón del
mundo pensando que esta les libraría del caciquismo de la derecha burguesa,
provinciana, beata y rociera que no se bajaba del caballo ni para ir al baño.
Muchos años en el poder no solo desgastan
sino que lo más seguro es que fomente desde el clientelismo, el nepotismo y al
final la corrupción en toda regla. El no sé, no le conozco, esos papeles no los
he visto nunca, esa no era cosa mía y así un sinfín de negaciones se han oído
en el Tribunal de Sevilla a los diferentes encausados en el caso de los ERES y
otros casos más. Nadie sabía nada, nadie recuerda nada, o sea que si hubieran
estado estos casi cuarenta años sin gobierno no hubiera pasado nada pues estos
no tenían ni tienen idea de los que se maneja en su “cortijo”, es más algunos
hasta se han jactado de que todo lo que hacían era correcto, es decir que
consideraban que el dinero era suyo y que con el hacían lo que les daba la real
gana.
Cada día salen más y más denuncias por
corrupción en esa comunidad autónoma, base por número del socialismo hispánico,
comunidad que sigue varada por culpa de una serie de dirigentes, caciques bananeros, que han actuado a su antojo con los caudales públicos, mientras que
sus socios en Madrid hacían lo imposible por dilatar en el tiempo el fallo del
Tribunal para que coincidiera con sus intereses, siendo conscientes de que el
fallo final no iba a ser muy a su favor, como así ha sido.
Esta forma de entender el gobierno de las
instituciones desgraciadamente se ha enquistado en España, a ello se ha añadido
en estos últimos tiempos el enorme despilfarro en ONGs de dudosa reputación y
de peor efectividad. Y siempre bajo la tutela de los gobiernos socialistas.
¿Dónde quedo aquello de la ética socialista?.
Personalmente dudo de que haya existido alguna vez pero si la tuvieron no fue precisamente en España.
Filoxides el Crítico
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