Voy de sorpresa en
sorpresa, pensé que al alcanzar cierta edad todo o casi todo lo que pudiera
ocurrirme no me asombraría lo más mínimo, pero he de reconocer que no ha sido
así.
Me quedé pasmado
la noche anterior cuando escuche en un programa de televisión a Leticia Dolera,
hasta ese momento no tenía ni idea de quién era este personaje, mi ignorancia
queda marcada.
Esta Señora o
señorita, no sé su estado civil aunque en estos tiempos esto no tiene
importancia, famosa actriz, directora de
cine, escritora y sobre todo feminista, acudió al citado programa para hablar
sobre el machismo y de la situación actual de la mujer.
Dijo la protagonista que:
"Todos y
todas somos hijos del machismo porque estamos educadas y socializadas en un
sistema que se llama patriarcado que educa en la desigualdad desde
que somos pequeños. ¿Cómo puede ser que sólo el 7,5% de los personajes que se
estudian sean mujeres? Si te enseñan que las mujeres no
han sido relevantes, sino secundarias, nos están marcando una serie de
objetivos y limitaciones", señaló la autora de 'Morder la manzana'.
No
he tenido ocasión de leer este libro, al que probablemente no llegue a
comprender, pues mi corta sabiduría me fija límites y blinda mi conocimiento.
Estoy en mi derecho ¿Creo Yo?
Volviendo
a esta Señora y a la pregunta del entrevistador dice así:
“Claro que me han metido mano
volviendo a casa. Y sintiendo vergüenza porque al gritar pensaba que la gente
diría que estoy loca. La cultura de la violación culpabiliza a las víctimas;
estigmatiza a las víctimas. La vergüenza para nosotras, no?”
Estimada
Señora o Señorita, no creo yo que si Usted grita en plena calle no haya unos
cuantos caballeros que acudan a socorrerla, ahora bien es posible que este acto
pueda ser considerado propio de la sociedad machista en la que nos educaron,
pues socorrer, ayudar y proteger a una fémina era algo que se nos enseñaba de
pequeños y que yo he inculcado a mi hijo y este a los suyos.
Recuerdo
no hace mucho tiempo, que cedí el paso en una acera estrecha del centro de
Madrid a una joven, lo hice inconscientemente, como una costumbre, algo normal
para mí y me llevé la sorpresa de que la joven me tildó de facha, así por las
buenas, como si la educación tuviera algo que ver con ese término.
Pero
volviendo a la entrevista, continúa Doña Leticia Dolera:
"Tú no tienes el derecho a calificarme de nada en relación a
mi sexualidad porque mi sexualidad me pertenece. Cuando la
quieres vivir en libertad y gozarla eres una p***, una zorra o una guarra.
Y si te adueñas de ella para decir que no, eres una puritana o una mojigata.
Todo el imaginario patriarcal me ha enseñado que las mujeres que disfrutan de
su sexualidad sin pudor y delante de los demás 'son un poco zorras', mientras
que ellos son machotes", sentenció.
La
verdad, que esto me ha dejado sin palabras, no creía yo que la sexualidad de
cada uno o una estaba tan sujeta al control de los demás, probablemente se
expresó mal, pues a mí y a muchos de mi generación la vida íntima de esta
señora me importa un pito, aunque he de reconocer que solo pido un poco de
pudor en el comportamiento, pues aunque da a entender que es el padre el que
determina esta libertad, mi experiencia personal me dice que las tortas sobre
este tema nunca me las pegó mi padre y si mi madre que me obligaba a llegar a casa a determinada hora y me olía la
ropa.
No
resulta agradable ver en un parque público, una cafetería, un centro comercial,
o en cualquier lugar a una parejita, dónde la hembra lleva la iniciativa ante
el lechuguino de turno sin ningún recato ni cuidado, dando la impresión de que
están simplemente llamando la atención o provocando a las pobre viejas que
pasan por allí.
Y
para terminar la feminista remata:
"Insistir es acosar. Es muy
importante aclarar que si no hay 'sí', es 'no', no solo que el 'no es
no'", concluyó Leticia.
¡Ahh,
bueno esto lo puede aclarar todo!, entiendo yo que si galanteas a una dama y
esta se calla, sonríe o mira a otro lado es no, pues si esto es así me hubiera
quedado soltero.
Hay
cosas de la entrevista que no tienen desperdicio, pero sobre todo hay una que
me deja en fuera de juego, ahora que estamos en tiempos de mundiales, dice esta
Feminista que solo un 7% de mujeres tiene acceso a la educación superior. No lo
sé cómo está la situación ahora pero recuerdo que en el año sesenta cuando
comencé el Bachiller en un Colegio hoy día tragado por la M-30, las clases
estaban divididas en dos filas de bancos, en una se sentaban las chicas y en la
otra los muchachos, la diferencia entre unos y otras era de unos seis o siete
alumnos. Lo curioso es que no había gran diferencia entre unos y otros a nivel
de estudios, sobre todo en los tres primeros cursos, después si cambiaban las
cosas y el tonteo de los trece o catorce años era más frecuente entre las niñas
que entre nosotros que solo aspirábamos a salir corriendo de clase, coger el
balón y liarnos a patadas en un campo de tierra cercano.
En
esos tiempos no habían creo yo grandes desigualdades, cierto es, que se daban
casos de que muchas chicas tenían que dejar sus estudios para echar una mano en
casa pero igualmente éramos muchos los que tuvimos que dejar los estudios a
medias para ponernos a trabajar y ayudar económicamente en casa.
Estimada Sr. Dolera, no caiga en la demagogia
imperante hoy en día. Los Hospitales están llenos de enfermeras, doctoras y
oficinistas, lo sé pues me veo por mis achaques a visitar bastante a menudo
algunos. He trabajado cincuenta años justos, rodeado de mujeres, de mucha valía
y otras no tanto y nunca he detectado desafección hacia ellas, al contrario,
procurábamos que no tuvieran que hacer esfuerzos los que por su complexión física no pueden
hacer. ¿Es esto machismo, según Usted?
Las
modas pasan, y las personas hombres y mujeres que valen seguirán ocupando puestos de responsabilidad en la
empresa privada (en el Parlamento es otra cosa) y dentro de unos cuantos años
estos movimientos excluyentes que no
igualitarios, pues es como si dijesen: “Quítate tú para hacer yo lo mismo”
dejará amuchas con el pompi al aire.
Filoxides el Crítico
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